Las alas de la libertad

El anime y la cultura japonesa es algo que muy posiblemente haya estado en la infancia de mucho de nosotros, al menos entre los milenials mexicanos que se criaron viendo el canal 5 tendrán recuerdos de dragon ball, los caballeros del zodiaco, ranma, sailor moon y otras series que llegaron a México durante los noventas.

Recuerdo con mucho cariño y emoción que desde que estaba muy pequeño, veía dragon ball con mis papás en casa. Incluso recuerdo haber llegado a ver Evangelion por un tío que le gustaba mucho (para un niño pequeño mientras hubieran peleas y robots era divertido sin necesidad de comprender todo lo que hay de tras fondo).

El gusto por la cultura japonesa se mantuvo, y recuerdo haber visto una gran parte de Naruto mientras estaba en la primaria y secundaria. En estas épocas el anime que me marcó fue Death Note. Y siguiendo en la preparatoria continue viendo un par de series más.

En los últimos año, el anime que me parece tiene una historia muy profunda, compleja y retrata problemas que vivimos como sociedad pero que nos cuesta trabajo identificar. Sin entrar en spoilers ni hablar de temas de lo que sería la cuarta temporada (porque yo si voy al corriente con el manga). Estoy hablando ni más ni menos que de Attack on Titan (shingeki no kiojin).

La historia se centra en una sociedad que fue sometida por una raza de humanoides gigantes, titanes, que son inmortales, sin capacidades de comunicarse y que parecieran totalmente instintivos. Lo que los hace peligrosos es que tienen capacidades regenerativas y gustan de comer humanos. La sociedad vive encerrada dentro de unas murallas que a la vez los protegen de los titanes. Las sociedad poco sabe de lo que hay fuera de las murallas así que podrás imaginarte de la gran cantidad de incertidumbre que muestra esta obra

Dentro de el reino, existen 3 tipos de policías, la primera cuya responsabilidad es salvaguardar al rey, la segunda es cuidar a las personas dentro de los muros y la tercera y que es de la que quisiera hablar un poco, es la legión del reconomiento, quienes básicamente se encargan de investigar a los titanes y explorar el mundo fuera de los muros.

La legión de reconocimiento demuestra sus actividades como hacer investigaciones con titanes (alguna especia de medicina), explorar y hacer expediciones fuera de los muros. Su emblema son 2 alas, las cuales llevan por nombre "las alas de la libertad" (la bentida liberta, aquel sueño que los hombres aspiramos y que la forma en que la literatura lo ha representado es con la capacidad de volar, pues es algo que nunca hemos podido lograr.) Lo que buscan es encontrar conocimiento que ayude a la sociedad a salir de los muros y salir del yugo de los titanes.

Como te imaginarás, pelear contra bestias gigantes que deboran humanos debe ser una actividad muy peligrosa, y muchas personas mueren producto de esto. Cerca del 30% de las personas mueren en cada una de las expediciones que realizan. La postura de la sociedad ante estas personas puede ser muy variada: por un lado hay quienes admiran el sacrificio que realizan y por otro hay quienes creen que solamente están desperdiciando sus impuestos. Esa postura negativa me recuerda a lo que percibo cuando falta acceso a una educación que permita entender para qué sirven ciertas cosas.

En México, la falta de acceso a una educación sólida pareciera la cruz que vamos a terminar cargando por muchos años, pero es responsabilidad de todos hacer que esa cruz sea un poquito más ligera. A veces se le hace más caso a una cadena de WhatsApp o al vecino que a un médico. Es más, por ahí del 2011, una encuesta reveló que el 52% de los mexicanos veía a los científicos como «peligrosos».

Las personas que no tuvieron acceso a una buena educación posiblemente tengan una visión del mundo más limitada, y muy posiblemente no vean la utilidad de muchas cosas que existen. Quienes creen que los científicos son peligrosos probablemente sean más propensos a creer que alguna enfermedad haya sido creada en un laboratorio antes que confiar en la evolución y la selección natural.

Y si nos ponemos en sus zapatos, nos daremos cuenta de que en realidad tampoco son culpables de su realidad: nunca recibieron las herramientas necesarias y de alguna forma están en una posición que no eligieron. Si creen que sus impuestos están siendo desperdiciados, es probable que piensen así porque ese dinero que les quitan les hace falta, y por ende vean como enemigo a quienes reciben los recursos.

Esas personas serían las que se quejan de que la legión del conocimiento les está quitando su dinero. De alguna forma ya pudimos conectar la realidad con la ficción, y bajo este esquema quisiera preguntar: ¿quién es el titán en nuestra realidad?

Voy a arriesgarme a una lectura política y diré que el titán es el sistema que te quita la vida de a poquito, el que te esclaviza 8 horas diarias (si bien te va, porque hay personas que trabajan hasta 14 horas al día). Muchas personas viven con miedo a enfrentarse al titán y lo único que les queda es vivir privadas de su libertad criticando a quienes se animan a enfrentarlo.

¿Alguna vez has escuchado a un papá/mamá decir: «no mijo, no estudies eso, te vas a morir de hambre»? O, poniéndonos en una sociedad más machista: «no mija, no te cases con ese hombre, ¿luego cómo te va a mantener?». Pareciera que la «pobreza» es un titán que nos puede comer y actuamos con miedo a confrontarlo, algo totalmente válido, ¿no?

Pero aunque muchos hayan sufrido pérdidas por los titanes (da igual si hablamos del anime o no), aún existen personas lo suficientemente valientes para hacerles frente y aceptar los riesgos de salir a enfrentarlo todos los días. Desde fuera, a veces se pregunta: ¿por qué desperdician su vida siendo carnada de titán?

Pues si me lo preguntan a mí, creo que duele más vivir acorralado por el titán sin intentarlo. ¿Te gusta dibujar pero preferiste meterte a estudiar medicina porque «les va bien»? ¿Desde la preparatoria te gusta tocar rock y morías por tener tu banda, pero terminaste en una ingeniería nada más para que tus papás no te dijeran que de eso no ibas a vivir? Pues no sé tú, pero yo preferiría enfrentarme al titán y hacer lo que quiero.

No hay necesidad de ser tan radicales y salir todos los días a matar titanes, ni tampoco tienes que dejar tu trabajo y dedicarte a tocar un instrumento todo el día, pero sí de hacerlo de una forma inteligente.

Los artistas, profesores y científicos están haciendo un gran sacrificio: muchos salen a enfrentarse al titán sabiendo que posiblemente sus recompensas económicas no sean las que los medios nos dijeron que debíamos recibir y, por si fuera poco, también deberán sufrir la crítica de la sociedad.

A los artistas, la sociedad a veces les dice que son flojos, parásitos y que no resuelven nada. Qué triste que las personas que ayudan a cuestionar la normalidad y materializar los sentimientos reciban semejantes tratos. En mi opinión, los tratamos así porque en el fondo nos da rabia que ellos sí se hayan animado y nosotros no.

A los profesores, a veces se les etiqueta como flojos o como «fracasados» que solo se conformaron con dar clases. Las personas que forman a las generaciones del mañana deberían tener un trato más humano, al menos.

Y de los científicos, más que miedo, deberíamos tenerles admiración. No existe una mafia detrás de ellos diciéndoles que inventen el 5G para causar enfermedades ni meternos chips.

En conclusión, creo que la falta de comprensión nos está haciendo daño entre nosotros; no todo lo que clavamos en el corazón del otro son cuchillos. Un poquito de empatía, comprensión y educación no le caería mal a nadie.

Y si eres alguien que logró encontrar las alas de la libertad, lo menos que puedes hacer es guiar a otros a ellas y comprender el dolor que están viviendo quienes no las han encontrado.

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